Abrazo eterno

Afloran ante ti las palabras que nunca pudiste decir, lo abrazos que no pudiste dar y los amores a los que te negaste. Y faltas tú en esa imagen impropia, descarada e inoportuna. Te niegas la renuncia como alivio y lo entiendo, pero esta ausencia tuya no te culpa de un pasado enclavado en la negación, en el miedo. Renunciaste y consciente viviste a vuelapluma, de hueco en hueco, desfigurado. Ahora no te encuentras y te duele no hacerlo. Pero la tuya ha sido una forma más de vivir. Nadie nos enseña a hacerlo, te lo aseguro. Olvida las grietas de tus días y mira el cielo abierto. Ya descienden los recuerdos varados y entre ellos te verás, velado y libre. Descansa el peso, que la distancia es nada, amigo, es nada. Y otra vez la vida en su aún divino, la permanencia sutil, la ola del amor manifiesto, la piel de seda brillante y el abrazo eterno. Sin cesar.

César Cid