El silencio de la verdad

Esa lagrimas tuyas son recuerdos ahogados en miradas de ayer, multiplicadas y repetidas por el miedo. Si me dejaras, te mostraría que no hay un alma igual para Dios, que Él sueña con nosotros y te mira como un padre mientras duermes. ¿Sabes que cuando el mundo busca respuestas Dios está dispuesto a preguntarnos? Porque no hay nada fuera de Él y la respuesta está en nosotros, en nuestro escondite sagrado, en el no lugar en el que nos habita. Ocupas tu tiempo huyendo, como si fuera posible hacerlo… Déjate y verás tu corazón abierto por la bruma de la Gracia y sentirás una libertad que no sabe de miedo ni congojas. La esperanza no es esa que  el mundo aconseja. Es el claro entre la tormenta, la luz en el pasillo oscuro, el suspiro leve que rompe la ansiedad. Dios se ocupa de cosas pequeñas para regalarnos el silencio de la Verdad.

César Cid