Cuando quieras volver

Te encerraste sin llave allí donde la tierra se derrite y el mar perdió su sal. Bañada en blanco roto, revestida de silencio, interrumpiste la ira y sus deshechos para convertir tanto dolor en otra cosa. Oramos contigo porque sentí que no soy nadie para rescatarte de ese lugar secreto. Quizá Dios pueda llamar tu atención por esta vez y tenderte los brazos para que vuelvas. Mereces vivir aunque ya sabes que duele más que morir. Ahora lo sabes. Aquí las horas son de plomo y lluvia. A veces nieva y casi siempre lloramos por alguna razón. Creo que la nieve nos provoca cierta sensación, entre la solemnidad y el estupor. Ahora los melancólicos son los jóvenes y los mayores luchan y sueñan por un mundo mejor. Aún así merece la pena que vuelvas a abrazar a tus hijos, amiga. No permitas que la vida se te escape de las manos, aún queda belleza en este mundo. Si te parece voy a seguir hablándote bajito. Y si decides volver, prometo devolverte solo los recuerdos buenos, los momentos bellos. Se lo pedí al Señor, para que tus ojos vuelvan a mirar como lo hacías. Para que vivir no vuelva a dolerte. César Cid