Amar sin medida

Me hablas del amor como el único ornamento útil del ser humano. Creo que tu estado afecta tal afirmación, soberbia y declamada, aunque razón no te falta. Observo diariamente que solo ante el quicio de la vulnerabilidad- la muerte de otros, queridos o no- razonamos con tanta frescura sobre las cosas importantes de la vida. Aunque también advierto que, abandonado el entorno de dolor, volvemos – me incluyo- a mirarnos el ombligo. Entre el sol y los escombros Jesús iluminó la vida con su sangre para revelarnos el auténtico secreto: amar sin medida. La puerta está abierta para ti, hermano. Revelas la visión del fuego purificador con tus palabras y tiemblo  de emoción, como si Su sacrificio tuviese lugar ante nosotros. Me siento acompañado esta tarde, mientras hago lo que sueño hacer en Él. Ahora Él te sueña enamoradamente, para cerrar el círculo que trasciende y sobrehumana tu vida.