Como Él te ve

Has repartido los recuerdos que guardaste celosamente, para despedirte en presencia de aquél rey menguante, capaz de multiplicar chocolatinas los días nublados. O de aquél tren de madera que humeaba ante tus ojos, en la estación hecha con cajas de cerillas. Sabemos que se agachan las nubes si es necesario, que nieva azúcar cuando un niño enferma y que Dios llora en su cuarto, cuando nadie le ve. Es el fracaso de los sabios, ¿sabes? ¿No es invisible la música? Morir es vestir la vida de nuevo sin las costuras del miedo. Sonreirás nervioso- creo- cuando vuelvas a verte como nunca te viste, como Él te ve.

César Cid