Gracias

Has muerto como viviste, sin hacer ruido. Estrechabas la vida en tu pecho, para suavizar el temblor que te impedía realizar movimientos, dando gracias en todo momento a cualquier gesto nuestro. Gracias en un castellano claro y sincero, la única palabra que tu memoria herida te permitía recordar, sin un lamento, sin una queja. Nos sorprende tu muerte desde el corazón, que no sabe de razones. Desde la razón nos impresiona cómo se dilató tu vida en un estado de alta gravedad, sin un solo gesto por tu parte. Siento que la oración nutría tu alma, ávida de luz, en un cuerpo preparado ya para el exilio divino. La enfermedad borró tus recuerdos dolorosos y acogiste con gozo la caridad que te envolvió todos estos años. Caridad que es amor de Dios en forma de gestos humanos. Amor que salva del dolor, la agonía y la soledad. Hace solo unos días que un hermano espiritual propuso buscar en la red la Oración del Rosario en polaco, tu querido idioma.  A pesar de cierta confusión inicial, a partir del segundo misterio te incorporaste emocionado y, una vez más, profundamente agradecido. Solo quien ha sentido a Dios presente puede hacer de su vida una oblación. Gracias hermano Wihelm por tu lección. Háblale a María de nosotros, para que aprendamos a llevar nuestra cruz como ella te enseñó. Gracias

 

César Cid

Un comentario sobre “Gracias

  1. Conozco Wilhelm hace unos 7 anos y siempre ha sido humilde y agradecido cada gesto que recibia. Tenia un corazon sincero y nunca faltaba gracias y perdoon. Que descanse en Paz

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