Es penumbra

Es penumbra hoy lo que vivimos, entre los latidos  que la sangre atiza en tus oídos- me dices- como si quisiera despedirse (la sangre).  Reparas en cosas que ignoro, aunque debo creerlas como tú las crees o las creas, no sé… No me pidas que que me vaya esta vez, que parece la última. Déjame coger tus manos y hundirme en los tejidos de tu alma,  empañada ya de vaho sagrado, y reconocerte una vez más a este lado del rio. Hemos vivido en un invernadero con barrotes, donde el aire y la luz son ilusorios y la soledad es madre y jueza. Una vez soñamos el mismo sueño e imaginamos que volvería a pasar. Pero nunca mas sucedió, o eso creo. Se apagan tus ojos por momentos y se descompone tu sonrisa en gestos antiguos, de alegría sumisa. Me siento derrotado mientras este otoño oscuro te embriaga para siempre. Percibo el dolor desmigado y pobre, incapaz ya de acosarte. Tiemblas  como una llama inofensiva, nostálgica. Y parpadeas por fin para apagar la luz que aquí transita, y te pierdes  en los cielos quietos que intuiste cuando ella se fue, allí donde nadie llora nunca.

 

César Cid

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