Ora

Me hablas de sensaciones dispersas esta tarde, de cosas que ignoro y que pareces odiar. En cualquier caso no distingo la intención con que te expresas, de los sentimientos que brotan al hacerlo. No has reparado en los asuntos cotidianos que sueles comentar y percibo rechazo en tu mirada. Pareces otro. Diría que no eres tú. Y lloras y lloras. Creo que es la primera vez que te veo llorar. Después de mi especulación perturbada reconoces que tienes miedo a morir, que se acaba- dices- la vida que siempre odiaste. Y que después de haber anhelado este momento tanto tiempo, lamentas no haber reparado en las cosas que has vivido, en los mejores momentos… Creo que si aceptas tu vida y te aceptas por una vez, el tiempo que te queda será claro y manejable. Si te dejas llevar conscientemente podrás abrirte a la vida espiritual que te espera y descubrirás que has estado mirando a otro lado. Entra en tu dolor y permítele que te transforme.  Ora y serás liberado de ese estancamiento existencial que ha bordeado tu vida. Ora y déjate llevar, que la plegaria abrirá tu corazón al Padre y solo querrás llegar a Él. El silencio de Dios sublimará este momento y te parecerá el más elocuente que has vivido.

César Cid