Somos buscados

Mientras hablamos, se escuchan las voces del pasillo, incluso con la puerta cerrada. Te incorporas poco a poco de la cama, en gestos inacabados aunque explícitos. Todo queda a la vista: tu enfermedad, mi incertidumbre y Él, sobre el altar improvisado que te sostiene y te permite mirar el desfiladero y las distancias. Cierras los ojos, abro las manos y Dios se manifiesta en el aquí y en el ahora. Y nos asegura que lo que somos, no perecerá. Ya no somos yoes, somos UNO. Acostumbrados al aislamiento del yo, el Reino acontece en silencio y su claridad nos aturde. Alabo y doy gracias por la vida, que es eterna. Unidad, vacío y atemporalidad. Él sufre en tu carne y en mi miedo porque ante su Presencia somos seres en Dios. Expresiones de la unidad sagrada por nuestra propia identidad con la Realidad Primera. Inmortalidad del instante en el aquí y el ahora: ¡es Cristo, hermano, que nos permite traspasar los límites personales y descubrir que la muerte no existe! Nada existe separado de Él. Por eso en este tiempo de contemplar ardemos en el centro de nuestro ser, ardemos de amor… Dios se hace visible en toda forma, pero en su presencia resplandecen todas las cosas. Ahora lo comes con delicadeza, despacio… No es que Dios esté dentro de ti, sino que vive en quien eres, porque fuera de Él no hay nada. Dios es lo que está pasando, querido hermano. Muerte y resurrección son sístole y diástole de su corazón. No somos buscadores, somos buscados. Ahora, observa ese espacio en tu corazón que aún no conocías. Y tranquilo. Resucitar es una nueva forma de Ser. La verdadera.

 

César Cid

Un comentario sobre “Somos buscados

  1. el Espíritu Santo te siga guiando para poder seguir enviando esas palabras de aliento de Paz y Esperanza porque NO estamos solos

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