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Cuantas veces nos preguntamos qué hace Dios con nuestro sufrimiento. Personalmente creo que no siempre quita las cruces, a veces sostiene al que la lleva. Hay una diferencia enorme entre sufrir y ser aniquilado por el sufrimiento. He conocido personas que han perdido un hijo, una esposa o un hermano y, contra toda lógica, siguen siendo capaces de sonreír, de cuidar a otros, incluso de agradecer. No porque hayan olvidado, sino porque algo más fuerte que ellas las sostiene.
¿Interviene Dios en el sufrimiento que genera la pérdida? Claro, en la capacidad de seguir amando. La muerte rompe la convivencia, pero no necesariamente el amor. Hay personas que, años después, siguen sintiendo un vínculo vivo con quien murió. Ese amor deja de ser posesión para convertirse en presencia interior. Dios trabaja silenciosamente transformando el amor, no eliminándolo.
Interviene en la fuerza para atravesar el dolor sin destruirnos. En las personas. Dios rara vez responde desde el cielo; responde desde un abrazo. Desde una vecina que prepara la cena, un médico que se queda cinco minutos más, alguien que escucha sin querer arreglar nada. Si creemos que el Espíritu habita en las personas, entonces muchas de esas manos son, de alguna manera, manos de Dios.
Interviene en el tiempo. No porque el tiempo cure nada por sí solo. El tiempo solo pasa, pero Dios puede convertir el tiempo en un lugar donde el recuerdo deje de sangrar y empiece a iluminar.
César Cid
4 comentarios en «Sufrir o ser aniquilado por el sufrimiento»
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A pesar del dolor de la pérdida, he sentido el abrazo de Dios, recuperando la capacidad de amar al prójimo.
Desde que era pequeña, sentí en momentos difíciles, para una niña, la presencia de Dios. Siempre ahí a mi lado. Luego crecí y segui necesitando su abrazo porque me caí una y mil veces. Hasta que me mostro un nuevo camino, el servicio y ahí entendí porque su presencia es infinita Y ETERNA
La maravillosa presencia de Dios en nuestra vida, puede hacernos sentir que no hay barreras imposibles?
Para mí, si interviene en lo que tú expresas: luego de la pérdida , nos acompaña a vivir con amor y alegría ese recuerdo. De esa forma, jamás desaparece de nuestras vidas y del resto de quienes l@ conocieron, su recuerdo como una presencia casi real.