Corazón hermano

Corazón hermano

El corazón de Jesús podría entenderse como la decisión de Dios de vivir nuestra incertidumbre desde dentro, aunque Él no tenga incertidumbre. Nosotros vivimos diciendo: ¿Qué va a pasar?  Porque si Dios no está sometido al tiempo como nosotros, entonces para Él nuestro presente no es una sorpresa. Nuestro ahora ya está, de algún modo, contenido en su mirada. Y así, la humildad de Jesús adquiere una profundidad extraordinaria. Dios ya ve lo que para nosotros todavía es futuro, pero Jesús entra en el tiempo y dice, en cierto modo: Voy a caminar contigo como si todavía no supieras. Y quizá por eso puede llorar ante la tumba de Lázaro, no porque ignore que Lázaro resucitará, porque saber qué habrá mañana no hace menos verdadero el dolor de hoy. La humildad de Dios consiste quizá en saber el final y, aun así, concedernos la dignidad de vivir el camino en su presencia.

César Cid

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